Fíbula Omega de Hierro Forjado | Broche Romano para Capa (8 cm)
Fíbula Omega de Hierro Forjado Reproducción de una fíbula omega de hierro forjado, inspirada en uno de los sistemas de cierre más utilizados durante la Antigüedad. Sencilla, resistente y funcional, servía para sujetar capas, mantos y otras prendas mucho antes de que existieran las cremalleras. Características Reproducción inspirada en modelos romanos de tipo omega. Hierro forjado. Acabado negro mate. Diámetro aproximado: 7,5 × 8 cm. Longitud de la aguja: 10 cm. Ideal para sujetar capas, mantos y prendas gruesas. Cada pieza presenta pequeñas variaciones propias del trabajo artesanal. Una pieza imprescindible hace dos mil años Hoy cerramos una chaqueta con una cremallera. Hace dos mil años no era así. Para sujetar una capa o un manto existían las fíbulas, pequeños broches que acompañaban a sus propietarios en el día a día. Podía parecer un objeto sencillo, pero cumplía una función esencial. En invierno, una capa de lana protegía del frío, del viento y de la lluvia, pero de poco servía si se abría o resbalaba de los hombros. La fíbula la mantenía bien cerrada y en su sitio, permitiendo caminar, trabajar o montar a caballo con las manos libres. Además de ser práctica, también formaba parte de la vestimenta. Había fíbulas muy sencillas para el uso diario y otras mucho más elaboradas, fabricadas en bronce, plata o incluso oro, que reflejaban la posición social de quien las llevaba. Esta fíbula de hierro pertenece al primer grupo: una pieza resistente, funcional y hecha para durar. Su nombre procede de la forma de su arco, que recuerda a la letra griega Ω (omega). Su funcionamiento era tan simple como ingenioso: bastaba con atravesar el tejido con la aguja y asegurarla bajo el arco para conseguir un cierre firme y seguro. Del Imperio Romano a la Edad Media Las fíbulas de tipo omega comenzaron a utilizarse en el mundo romano hacia el siglo I d. C. y fueron especialmente comunes en Hispania, la Galia y las regiones del Rin. Aunque su uso principal era sujetar capas y mantos, algunos hallazgos arqueológicos indican que también pudieron emplearse para cerrar determinadas prendas de cuero. Su diseño resultó tan eficaz que siguió utilizándose durante siglos. Incluso después de la caída del Imperio Romano, pueblos europeos continuaron usando broches muy parecidos para cerrar sus capas de lana. Cuando sujetas una capa con esta fíbula, estás utilizando el mismo sistema que emplearon viajeros, comerciantes y soldados hace casi dos mil años.
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