Lolly Dogs – perritos blanditos, lenguas de colores y memoria · 4+ · 2-4 jugadores · 15 min · Mercurio
Alguien se ha empachado de piruletas y hay doce perritos con cara de “yo no he sido”. La pista está en sus lenguas, cada una tiene un color escondido. En Lolly Dogs vais a apretar perritos blanditos, descubrir de qué color tiene la lengua cada uno y recordar dónde estaba antes de que se os adelante otra persona. Te gustará si buscas algo que ✅ Funcione como primer juego de memoria para peques desde 4 años. ✅ Tenga componentes muy llamativos, con perritos blanditos que se aprietan. ✅ Ayude a practicar colores, observación y memoria jugando. ✅ Tenga turnos ágiles con dados de colores. ✅ Añada un punto de interacción, porque también podréis mirar los parques de los demás. La preparación es muy sencilla: los 12 perritos se colocan en el centro y cada persona recibe una tarjeta de parque. En tu turno lanzarás los 2 dados de colores, que te dirán qué lenguas tienes que encontrar. Para comprobarlo, eliges un perrito, lo aprietas y aparece su lengua de color. Si coincide con uno de los dados, te lo llevas a tu parque. Si no, vuelve al centro y tocará intentar recordar ese color para más adelante. Parece fácil acordarse de dónde estaba cada color, pero los dados cambian en cada ronda y los perritos no siempre se quedan quietos. Si buscas un color que no ves en el centro, puedes fijarte en los parques de los demás y, si recuerdas qué lengua escondía alguno de sus perritos, intentar llevártelo. Así que la memoria no va solo de recordar cartas, va de seguir la pista a unos perritos que cambian de sitio y de dueño. Nos gusta porque la memoria se trabaja junto a las ubicaciones que van cambiando. Los peques miran, aprietan, comprueban, se equivocan, vuelven a intentarlo y van construyendo el recuerdo con las manos. Los colores se practican dentro de la partida, sin que haya que convertirlo en una actividad. También tiene algo muy guay para estas edades, se entiende enseguida qué hay que hacer. Tirar dados, buscar colores y completar tu parque. Eso permite que la partida avance sin grandes explicaciones y que el foco esté en jugar, no en recordar muchas reglas. Te encaja si buscas un juego vistoso, táctil y sencillo para peques que disfrutan tocando componentes y descubriendo cosas. Puede funcionar muy bien si quieres un juego de memoria diferente, con ese punto de sorpresa cada vez que aprietas un perrito y aparece la lengua. Ten en cuenta que hay interacción directa. Puede pasar que un peque tenga ya un perrito en su parque y otra persona se lo quite porque recordaba su color. Si eso al principio genera demasiada frustración, podéis jugar las primeras partidas recogiendo solo perritos del centro hasta que tengan más confianza con la dinámica. Como los componentes se aprietan, conviene tratarlos con cuidado y evitar tirones de las lenguas. Los perritos son resistentes, pero como digo en casa, si lo cuidamos podremos jugar más veces y nada de jugar a ver cuánto se estira el perro, que nos conocemos. Edad recomendada: a partir de 4 años. Jugadores: 2-4. Duración aproximada: 15 minutos. Editorial: Mercurio.
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