Cuencolabro Monserrat, Oro viejo
El Cuencolabro El Cuencolabro es el nombre cariñoso con el que hemos bautizado a esta pequeña pieza de cerámica: una mezcla entre cuenco y candelabro. Es un candelabro artesano para sostener nuestras velas, diseñado para velas de pequeño diámetro. Monserrat, el esmalte El esmalte de Monserrat es color oro viejo, con lagunas de un dorado oscuro que en algunas zonas cae hacia el pardo, y otras que se vuelven marrón mate profundo. Cuando el esmalte se encharca así, dejando esos pozos de color más hondo entre el oro, me recuerda a algo muy concreto: a la voz de una mujer. La historia detrás del nombre Este verano, en agosto, conocí a Monserrat. Tiene 96 años, los ojos aragoneses profundos y chispeantes, y empieza a perder la memoria — construye sus vivencias según el humor de cada día. Pero si se cuela algún trozo de su infancia, tienes la sensación de que te asomas a algo que sigue vivo. Es hija de un maestro comunista. De niña cruzó a Francia durante la guerra, con sus padres y sus hermanas, y allí su padre siguió activo en la resistencia. "Teníamos que alimentar y dar refugio a todos los que pasaban", me dijo. "Un día mi padre se enteró de que había españoles en un campo de refugiados, y como éramos todos iguales, nos mandó a todos allí." ;"Estuvimos esperando hasta que se hizo de noche, y por la noche cruzamos las montañas para que no nos vieran los guardas." Cada frase suya —panfletos de guerra escondidos, prensa prohibida, registros de alemanes a las casas, hermanas expatriadas, vecinos fusilados— es un pozo de agua oscura y dorada. Su voz tiene exactamente el color de este esmalte: oro que se ha encharcado, que ha vivido, que en algunas zonas se ha vuelto casi negro de tanto guardar. Escribo esto en septiembre, justo después de que ella se levantara de la mesa hablando de una hermana que se exilió en Polonia. Este cuencolabro solo se llamaba "Oro Viejo". Pero qué sentido tiene hacer las cosas si no dejamos que la realidad las atraviese. No podía escribir un texto sobre cobre o latón para hablar de esta pieza, cuando Monserrat acababa de pasar por mis manos, mi corazón y la mente que escribe. Quizás este cuencolabro sobreviva más tiempo que ella. Quizás ella nunca sepa que existe. Quizás nadie más lo sepa nunca. Y aun así, necesitaba simplemente que estuviera. Su nombre es también, por casualidad, el de una figura muy distinta y muy parecida a la vez: la Virgen de Montserrat, "la Moreneta", venerada desde hace ochocientos años en un monasterio catalán en lo alto de una montaña. Al principio era dorada. Con el paso de los siglos, el barniz de su rostro y sus manos se fue oxidando hasta oscurecerse, hasta convertirse en ese pardo profundo por el que hoy se la conoce y se la quiere. Nadie la hizo oscura a propósito. Fue el tiempo, viviendo sobre ella, quien la dejó así — y esa oscuridad, lejos de restarle valor, es hoy parte de lo que la hace sagrada. Dos mujeres doradas que el tiempo oscureció sin destruirlas. Las dos, de alguna manera, dentro de esta pieza. En el tarot Este Cuencolabro me recuerda a La Sacerdotisa — la carta del conocimiento que no se grita, que se guarda, que solo se revela a quien sabe escuchar en silencio. Es la carta de la memoria como algo sagrado, de lo que se transmite en voz baja entre generaciones antes de que se pierda para siempre. Para qué ritual Se lo recomendaría para rituales de memoria y transmisión: para escuchar a los mayores, para escribir lo que alguien te ha contado antes de que se olvide, para honrar lo que ha sido guardado en silencio durante mucho tiempo. Es un cuencolabro muy Escorpio — el signo que sabe que lo más valioso casi siempre está enterrado, y que hace falta valentía para bajar hasta ese pozo oscuro y dorado y traer algo de vuelta. Hecho a mano, único por naturaleza Cada Cuencolabro nace en nuestro taller: modelado a mano, esmaltado y cocido en nuestro horno. El proceso hace que ninguna pieza sea igual a la anterior — la distribución de las lagunas doradas y las zonas más oscuras varía en cada cocción. Si adoptas un Cuencolabro Monserrat, es posible que no se parezca exactamente a las fotos. Eso no es un defecto: es la firma del barro. En esta misma categoría encontrarás otras piezas de cerámica en tonos similares con las que combinarlo. También puedes añadir una vela de ritual de las que elaboramos con la técnica hand dipping — nuestra vela de miel, hecha con cera de abeja, le queda especialmente bien. Cuidados: cómo retirar la cera En caliente: llena un recipiente con agua muy caliente e introduce el Cuencolabro durante medio minuto. La cera se ablandará y podrás retirarla con papel de cocina. (Tiempo orientativo para nuestras velas — de cera de abeja o de ritual. Con otras ceras ve probando.) ⚠️ No tires el agua por el fregadero: deja que se enfríe primero. Si algo de cera se derritió en el recipiente, solidificará y podrás tirarla a la basura sin problema. En frío: mete el Cuencolabro en el congelador durante 10 minutos. La cera congelada se vuelve frágil, se parte sola y se desprende con muy poca fuerza. ✨ Si has usado las velas para rituales, al tirar la cera puedes añadirle un poco de azúcar y ofrecérsela a la naturaleza en agradecimiento por tus deseos cumplidos. Aunque esto depende del ritual que hagas... ❤️✨
Specifications
- Opciones
- Cuencolabro
Variants (1)
- Cuencolabro — 19.89 USD — In stock
How AI sees this product
The more complete this product's details, the more confidently AI assistants can understand and recommend it.